10 razones para viajar

Entre el caos del día a día, el estrés, las prisas y la aplastante rutina, viajar se está convirtiendo cada vez más en una práctica necesaria -y casi terapéutica- para cada uno de nosotros. Escapar solos o acompañados a lugares más o menos remotos ha pasado a ser la meta que se vislumbra cada año en el horizonte y que llega coincidiendo con las fechas veraniegas.

Seguro que no te hacen falta excusas para sacar la maleta y desempolvar tus guías de viaje, pero por si acaso no te habías parado a meditar sobre ello, hoy te damos 10 razones para explorar nuevos lugares o redescubrir algunos ya casi olvidados.

1 Viajar ayuda a afrontar los problemas

Si mirando a los problemas cara a cara día sí, día también, todavía no les has encontrado solución, igual es momento de visualizarlos con un poco de perspectiva. Soltar el lastre de la rutina ayudará a tu mente a despejarse y a enfrentar los quehaceres con más ánimo y energía.

2 Los viajes estimulan la creatividad

Fue Picasso quien dijo eso de “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. Nosotros somos más de pensar que si la inspiración no llega, lo mejor es viajar y llenar la mente de nuevos paisajes. Perderse por las calles del pueblo más remoto refrescará tus ideas.

3 Es la mejor manera de conocerte

A veces, tendemos a creer que viajar solo es peligroso o aburrido. Nada más lejos de la realidad. Es la mejor manera de descubrirte en toda tu esencia. ¿Todavía no te convence mucho eso de irte por tu cuenta? Viajar con compañía también es un lección sobre cómo eres capaz de relacionarte con los demás fuera de tu zona de confort. En cualquier caso, será una experiencia positiva.

4 Te descubre nuevas culturas

Conocer otras partes del mundo nos enriquece y nos ayuda a ser conscientes de que nuestra forma de ver la vida es solo nuestra, porque hay tantos puntos de vista como culturas y todas ellas tienen algo estupendo que ofrecernos si estamos dispuestos a disfrutarlas sin prejuicios.

5 Viajar nos ayuda a disfrutar de la comida

Mexicana, italiana, peruana, china, argentina, marroquí… y así tantos tipos de comida como países. Los más atrevidos pueden lanzarse a los nuevos sabores sin miedos y dispuestos a hacer disfrutar a su paladar en cada mordisco. Los menos exploradores, gastronómicamente hablando, siempre encontrarán su plato perfecto. El mundo se puede saborear en cada nuevo destino.

6 Ayuda a empatizar con personas del resto del mundo

No hay nada como conocer una realidad para empatizar con ella. Por eso, cuantas más personas de culturas diferentes conozcas, más fácil será que entiendas los motivos de sus acciones o tradiciones.

7 Nos saca de nuestra zona de confort

Aunque parezca que no te has ido muy lejos, aún así te darás cuenta de que es una forma muy especial de escapar de las facilidades que te rodean en casa y probarte a ti mismo.

8 Practicamos y aprendemos nuevos idiomas

Qué envidia nos dan esas personas que son capaces de comunicarse cómodamente en diferentes lenguas. Es una facilidad que también se desarrolla viajando. Después de unos cuantos viajes, ¿en cuántos idiomas eres capaz de saludar? Te vas a sorprender.  

9 Desarrolla la personalidad desde muy pequeños

Viajar desarrolla en los niños la curiosidad por lo nuevo y ayuda a que pierdan el miedo a lo desconocido. Una capacidad que, sin duda, podrán aprovechar en su vida de adultos. Además, en casi todos los lugares hay grandes opciones de ocio con niños.

10 Viajar es muy divertido

Es cultura y todas las culturas tienen sus momentos de fiesta. Puedes tomar una cerveza en la Grand Place de Bruselas, celebrar el festival Holi en la India o Nepal, disfrutar del Oktoberfest en Munich, bailar en el carnaval de Río de Janeiro…

 

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