Café Berlín

Café Berlín

Parece que esta vieja sentencia no es siempre un buen presagio y en esta ocasión el texto de hoy no va totalmente dedicado a ninguno de mis viajes. El cierre del CAFÉ BERLIN bien se merece unas sinceras y sentidas líneas como epitafio al que fuera uno de los locales más emblemáticos de la noche madrileña desde hace ya más de 40 años. Aunque pensándolo bien, también este lugar estaba muy relacionado con los viajes, porque desde luego al oír la música de muchos de los artistas que allí tocaron nos trasladábamos a muy lejanas geografías. Los mejores músicos de jazz nos deleitaron durante décadas con sus acordes y algunos grandes de la música como Frank Sinatra o Miles Davis desfilaron también por este local tras acabar sus conciertos en la capital.

Como infinidad de garitos de la noche madrileña, este también tuvo una larga vida repleta de altibajos. Desde los tiempos en que estuvo en lo más alto de la cresta de la ola durante los mejores años de la movida madrileña, hasta el que parecía un largo y definitivo declive. Pero poco a poco, se fue recuperando y, hoy en día, gracias a la excelente gestión en los últimos tiempos, volvía a ser un clásico. Hoy, a pesar de contar con un buen estado de salud, el nuevo dueño del edificio, la familia india, Mohinami, han decidido construir un complejo hotelero en el inmueble. En este nuevo y ambicioso proyecto parece que el Café Berlin no tiene cabida y, por tanto, no podremos seguir disfrutando de las largas veladas musicales. Ya se sabe, cada cual con su dinero hace lo que quiere.

La última sesión, el pasado 2 de enero, corrió a cargo de Jerry Gonzalez, y no podría haber tenido mejor despedida el emblemático garito. Muchos descubrimos al excelente trompetista neoyorquino que fusionaba como nadie el flamenco con el jazz agracias a  la maravillosa película, Calle 54, de Fernando Trueba, tras estas últimas notas musicales sólo nos queda pedir al 2016 que, aunque el cierre sea definitivo, nos traiga al menos tan sólo un cambio de ubicación y todo comience de nuevo en un nuevo local. ¡Larga vida al CAFÉ BERLIN!

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