Caminito del Rey

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Llevaba tiempo con ganas de realizar la ruta senderista del Caminito del Rey pero por unas cosas u otras no terminaba de concretar la visita. Por fin, este pasado sábado, y dentro de las actividades organizadas por el ‘Congreso del Bienestar. Viajes y Aventuras‘, tuve la oportunidad de recorrer la famosa senda.

Explicar la ruta de palabra está bien para hacerse una idea, ver fotos o videos de la misma ya es otra cosa, pero, sin duda, andar por las estrechas pasarelas durante los más de tres kilómetros que forman el famoso Caminito del Rey es mucho más excitante.

Desde Antequera, se tarda casi una hora en autobús hasta llegar al lugar donde se puede decir que comienza la excursión. Luego hay que atravesar un largo túnel arrancado a pico y pala a la montaña. Después, hay que andar unos centenares de metros por una senda de tierra rodeada de arboles hasta llegar al lugar donde te facilitan un casco de plástico, obligatorio para poder realizar esta ruta senderista. A partir de ese momento, comenzamos a caminar por las estrechas pasarelas de madera adosadas a la roca y que recorren el interior del cañón del río Guadalhorce.

La historia del caminito es antigua, aunque su uso turístico comenzó en 2015. En la época del rey Alfonso XIII, se construyo un canal de agua para comunicar los embalses del norte hasta la zona de El Chorro de esta forma y aprovechando el desnivel se llevaba el agua hasta la central hidroeléctrica. Entonces se hizo necesario construir un camino para que los operarios pudieran desplazarse para realizar las labores de mantenimiento del canal.  Ese fue el origen del Caminito, del que, por cierto, todavía quedan a la vista algunos tramos originales. Hoy, la senda turística está rehabilitada y es muy seguro caminar por las pasarelas de madera colgadas de paredes verticales y que se sitúan a más de 100 metros de altura sobre el río.

La senda es un recorrido lineal y se realiza en sentido único. Se recorre de forma relajada, deteniéndose en innumerables ocasiones para disfrutar del paisaje y para hacer fotos, ya que las vistas son de una belleza extraordinaria.

Antes de llegar al final de la ruta en la presa del Chorro, me detuve sobre un mirador de suelo transparente, las vistas eran soberbias, unos metros más adelante, y como fin de fiesta, hay que cruzar por un puente colgante. A partir de ese momento, mientras andaba por un estrecho caminito pegado la a la roca, como si de un cordel se tratara, me despedí del Caminito del Rey.

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