Cuadernos de Kabul

Libro "Cuadernos de Kabul"

Nunca he estado en Kabul. Afganistán es una de mis asignaturas pendientes viajeras. Cuando se podía viajar por el país no lo hice, luego las cosas se fueron complicando y el destino se hizo uno de los más peligrosos del mundo y por supuesto, nada aconsejable para los viajeros. Pero confieso que en un par de ocasiones estuve muy cerca de este legendario territorio. La primera vez fue en los años 90, llegue recorriendo el mítico Paso Khyber desde Pakistán justo hasta la frontera, desde allí un par de fotos y vuelta para atrás. No era aconsejable estar por allí mucho rato. La segunda vez, hace un par de años, viajando por la carretera del Pamir, esa que circula por Tayikistán y va paralela al territorio afgano durante centenares de kilómetros. Literalmente teníamos Afaganistán a tiro de piedra, de nuevo la miel en los labios, pero la falta de visado y el poco tiempo para tramitarlo me dejo una vez más con la miel en los labios.

Ediciones Península acaba de publicar Cuadernos de Kabul de Ramón Lobo. Es un libro de relatos periodísticos escrito por un excelente periodista-reportero de la vieja escuela, de aquella tribu hoy a punto de extinguirse de la que nos hablaba Manu Leguineche, Enrique Meneses, Gervasio Sanchéz o Jesús Torbado, entre otros, y que nos hicieron conocer el mundo tal como era, tal como ellos lo veían, a través de sus crónicas.

Ramón Lobo nos habla en este libro de personas, de situaciones cómicas y también a menudo dramáticas, de situaciones surrealistas, pero sobre todo de gente normal. Todo lo normal que se puede ser cuando se vive durante décadas en un país en guerra, de un Kabul a pie de calle. Aunque el libro no es un libro de viajes, aquí va un buen decálogo, de alguien que como Ramón Lobo tiene muchos kilómetros a sus espaldas. «Viajar es una aventura compleja: representa la modificación brusca de las costumbres que en su repetición ofrecen cierta seguridad en un
mundo inseguro. Viajar es acudir al encuentro del otro, de sus anhelos, de sus miedos. Viajar es abandonar el nido, el vientre materno, la cueva, y asumir un riesgo: partir hacia lo desconocido, lo impredecible e incontrolable”.

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