Colección de sellos de trenes

Colección de sellos de trenes

La editorial Península, dentro de su colección Odiseas, acaba de publicar Billete al fin del mundo. La historia del Transiberiano, el tren que cambio Rusia.

El autor, el británico Christian Wolmar es un especialista en trenes y aunque este excelente libro no es un diario de viajes es sin duda una detallada y exhaustiva historia de la línea ferroviaria más larga del mundo.

Por sus páginas van desfilando diferentes personajes y anécdotas, historias felices y otras no tanto de la que algunos han catalogado como la mayor obra de ingeniería que ha realizado el hombre y que permitió a partir del año 1.903 unir Moscú con el océano Pacifico en línea férrea.

Viaje en el Transiberiano en octubre del 2.006 y guardo un bonito recuerdo de aquel largo periplo. Llegue a Vladivostok en el lejano oriente ruso  después de varios días de lento recorrido, desde allí cruce en barco a Japón y continué mi viaje por el País del Sol Naciente. El recorrido por  Rusia fue lento, me detuve en diversas ciudades hasta llegar a mi destino final, pero también al estar tantas horas y días en el tren tuve la oportunidad de convivir de forma muy cercana con ciudadanos rusos muy diversos, fue una experiencia muy interesante.

Acumule infinidad de situaciones divertidas recorriendo los más de 9.000 kilómetros en el que quizás sea el tren más mítico. Ahora con la lectura de este libro me he enterado de un montón de cosas. Por ejemplo que la construcción del tren fue un deseo personal del zar Alejandro III, que la guerra de Crimea, territorio tan de moda últimamente, fue la chispa que provoco la expansión de la red ferroviaria, que la construcción se realizo en un plazo relativamente corto para la envergadura de la obra, que la construcción de puentes fue uno de los más grandes quebraderos para los ingenieros, que la población de Siberia se doblo en apenas 25 años, que durante la revolución de 1.917 los bolcheviques se sirvieron del tren, para con unos vagones de adoctrinamiento ir consiguiendo en tan extenso territorio personas afines a la causa revolucionaria.

Un libro que se puede saborear desde el cómodo sillón de casa, aunque lo mejor será sin duda leerlo con el traqueteo del Transiberiano como música de fondo.

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