Mapas

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En la Fundación Telefónica, en pleno corazón de la Gran Vía madrileña, han montado una gran exposición titulada, Julio Verne, los límites de la imaginación. La muestra no sólo trata sobre el famoso escritor francés, él es tan solo un lujoso pretexto y el hilo conductor que nos guiará por los dos temas que más le apasionaron, el mundo de la exploración y la geografía. Gracias a los mismos y a través de las historias narradas en sus libros, nos contagió a muchos de nosotros la pasión por los grandes viajes y la aventura. Fueron tantos los libros escritos y tantas las películas o tebeos basados en ellos que pocas personas podrán afirmar no haber disfrutado en algún momento de sus vidas con las historias del gran Julio Verne.

El recorrido por la sala nos llevara a a recorrer tierras desconocidas, peligrosos desiertos, territorios helados, profundidades marinas, los inicios de la aviación y los también soñados durante muchas décadas viajes al espacio. Muchos personajes legendarios del mundo de los viajes y la exploración, casi 30, nos irán acompañando en el recorrido. Los exploradores polares Peary y Shackleton, el inventor del submarino Isaac Peral, el explorador español Manuel Iradier, Nellie Bly, la primera mujer en dar la vuelta al mundo en tan solo ¡ 72 días!, el aviador francés Santos Dumont, el fotógrafo Nadar, autor de las primeras fotografías aéreas de la historia, el cineasta español Segundo Chomón y otros muchos.

Julio Verne apenas viajó sobre el terreno, pero desde su gabinete de trabajo y gracias a sus conocimientos científicos, geográficos y también a sus grandes dosis de imaginación, fue recorriendo cada rincón del planeta. En cada página de sus libros va transmitiendo a sus lectores de forma amena y apasionante todos sus saberes. En muchos de ellos, podríamos decir, que se lanzó a la piscina pues a menudo planteó teorías inverosímiles en aquellos años y que luego con el paso del tiempo se han ido cumpliendo de forma fidedigna. Para muchos, Julio Verne fue un visionario que contaba con poderes muy especiales.

Observando los mapas colgados por las paredes, los curiosos artilugios diseminados por las salas, las maquetas de barcos o aviones,  las fotos, los carteles de películas, sus libros y todo este atiborrado rastrillo donde cada objeto tiene su razón de ser, he disfrutado tanto como cuando de niño, y también de mayor, devoraba los libros de mi gran compañero de aventuras Julio Verne.

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