Hay que tener amigos hasta en el Infierno

Hay que tener amigos hasta en el Infierno
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“Hay que tener amigos hasta en el infierno”, dice el refrán. No soy yo tan tajante con esta afirmación, pero confieso que en los viajes a menudo es útil rodearse de lugareños que puedan ayudarnos cuando la situación lo requiera.

Estaba en Bagan, la ciudad birmana de las 5.000 pagodas, una mañana decidí madrugar para ir a meditar al templo Ananda antes de desayunar. Tome un ricksaw, el conductor Aung me dijo que esperaría para llevarme de nuevo al hotel, me pareció un tipo simpático, servicial y de sonrisa pícara, de esos que se guardan un as en la manga. Le pregunté si conocía algunas de esas pagodas que no venían en las guías y a las que no suelen llegar los turistas por falta de información. Me indicó que por la tarde podría llevarme a 3 lugares únicos, acordamos el precio y cerramos el trato. 

Aung cumplió con creces su promesa, nos llevo a 3 lugares mágicos, obviamente no eran secretos, pero estoy seguro que poca gente los habrá disfrutado ya que estaban fuera de los caminos más trillados. En el interior de una de las pagodas, el exterior era similar a muchas otras, había 4 gigantescas figuras de Buda realmente espectaculares. Deambulamos sin prisa. 

Aung era listo y se guardó para el final un auténtico tesoro. Llegamos a una pagoda no muy grande, la entrada estaba cerrada con una reja y un candado, Aung nos dijo que la llave la tenía una señora amiga de su tía y que vivía allí cerca, llamó por teléfono y enseguida apareció la simpática señora. Tras los saludos protocolarios y sin pedirnos nada a cambio abrió el candado. Entramos sigilosos y quedamos enmudecidos por la majestuosidad de las bellas figuras que había allí dentro, Aung  dijo que si nos apetecía podíamos meditar tranquilos, él nos esperaría todo el tiempo que necesitáramos. Aprovechamos su buena disposición y nos olvidamos del tiempo. Fue un momento muy placentero.

Abandonamos el lugar y agradecimos a Aung su inestimable ayuda, nos sentimos unos privilegiados por haberle conocido. Él nos despidió sonriente y dijo que estaba seguro que nuestro buen karma nos había llevado hasta él para que de esta manera pudiéramos conocer esos lugares sagrados.  

Por cierto, y ya era hora, hace pocos días Bagan ha sido declarada por la UNESCO como Lugar Patrimonio de la Humanidad, sorprende que no lo fuera todavía, pero a menudo la política tiene mucho que ver en estas cosas.         

 

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