Monte Kailash Tibet

Monte Kailash Tibet

Cuando era niño no había tantas opciones como ahora en que se puede escoger entre Papa Noel, Santa Claus o los Reyes Magos. Yo, que desde luego no me declaro monárquico, siempre tuve debilidad por los tres Reyes llegados de Oriente y, todavía hoy a pesar del paso del tiempo, sigo escribiendo mi carta cada año.

Estimados Reyes Magos, el año pasado creo que fui una persona buena, y en lo que se refiere a los viajes no me puedo quejar, por eso para este 2016 os voy a subir un poco el listón con mis peticiones. Aunque tengo muchos lugares pendientes por conocer tampoco os quiero agobiar  y tan solo os pediré aquellos que por unos motivos u otros, se van quedando desde hace tiempo como asignatura pendiente.

Llevo muchos años leyendo y coleccionando libros, películas, cartas náuticas, sellos  y cosas relativas a la Bounty, ese barco donde se produjo el que quizás sea el más famoso motín en la historia de la navegación. Como consecuencia de esta actividad me encantaría poder visitar la Isla Pitcairn, ese pequeño islote situado en medio del Océano Pacifico donde se escondieron los amotinados dirigidos por Christian Fletcher. Conozco la forma de llegar hasta allí desde Tahiti asíi que tan sólo me falta…

En segundo lugar, aunque no hagáis caso del orden, quisiera conocer la Península de Kamchatka, uno de los paisajes más salvajes del planeta. Situada en el lejano oriente siberiano y abrazada por el mar de Ojotsk y el mar de Bering es una tierra de innumerables volcanes activos. Desde la primera vez que oí este nombre en la época soviética, me cautivó y siempre anhelé viajar hasta allí.

También quisiera realizar la peregrinación circunvalando el Monte Kailash situado en el Tibet es la montaña más sagrada para los budistas. Dicen que las personas que realizan este viaje multiplican todos sus méritos en esta vida para de esa forma, obtener un renacer más dichoso en futuras reencarnaciones.

Y por último, aunque ya os dije que no importa el orden, quisiera llegar hasta la lejana Tasmania, esa aislada tierra situada entre Australia y Nueva Zelanda y cuya quinta parte de su territorio está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Si alguien tan poco sospechoso como Darwin declaró: “Si tuviera que emigrar a algún lugar sin duda lo haría allí”, debe ser al menos un lugar con suficientes atractivos para platearse dar un salto hasta las lejanas antípodas.

Y para acabar, ojalá me consigáis el libro «El cazador del desierto», escrito por Charles Gallenkamp que narra la vida de Roy Chapman y sus periplos por el desierto del Gobi en Mongolia en busca de fósiles de dinosaurios. El libro esta descatalogado desde hace años y no hay forma de encontrarlo.

Por supuesto que me dejo muchos viajes en la lista, quizás los incluya en la próxima carta pero también os pido de todo corazón que ojalá las guerras, la sinrazón humana y los desastres naturales no nos impidan recorrer el planeta libremente. Este es seguro mi más ansiado deseo.

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