La ruta del té y de los caballos

Esto de los viajes es un no parar, no hay descanso. Si uno va con los ojos y el corazón abierto,  sobre el terreno pueden surgir nuevas posibilidades e ideas para posteriores viajes, y eso me ocurrió a mí hace algún tiempo viajando por la provincia de Yunnan en China. Descubrí una ruta, actualmente en desuso, pero que durante muchos años fue de gran importancia, se trata de la legendaria Ruta del té y los caballos.

China es el país natal del té, los de más calidad se producen en las provincias sureñas de Yunnan y Sichuan y siempre fue un producto muy valioso, incluso más que la seda. También lo eran los resistentes caballos tibetanos, “nangchen” que utilizaba el ejército chino. Oferta y demanda van de la mano y de esta forma comenzó a usarse esta ruta de más de 4.000 kilómetros que partía desde Chengdu hasta Lhasa, la mítica  capital del Tibet. Se tardaba más de 6 meses en realizar solo el trayecto de ida en su largo y serpenteante recorrido. Los porteadores eran hombres y se les pagaba en kilo de arroz por kilo de te trasportado. Los trayectos eran durísimos y muchos morían. Tenían que atravesar ríos, cruzar numerosos puentes, y ascender por altos pasos de montaña. No era desde luego un viaje exento de peligros pero las ganancias producidas por el intercambio y venta de productos eran muy tentadoras para los comerciantes.

En mi último viaje a Lijiang descubrí una pequeña librería con algunos curiosos e interesantes libros sobre la mítica ruta, obviamente los compre porque aunque actualmente la Ruta del te y los caballos ha desaparecido en muchos tramos, en otros todavía es posible realizar unas interesantes caminatas. Por el momento me conformo con la lectura, pero quién sabe si en el futuro…

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