Islandia, tierra de leyendas

Islandia, tierra de leyendas
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Cuando viajas a Islandia, quedas cautivado por las obras de arte más logradas de la naturaleza. En una tierra con más leyendas que habitantes, los cuentos y la magia de sus paisajes, te animan soñar despierto. Cuando te rindes a su encanto y dejas volar tu imaginación, empiezas a ver trolls escondidos en cuevas heladas, gigantes y hadas ocultos tras enormes cascadas o zorros de hielo creando auroras boreales. Y es que, es increíble como cada paisaje de la tierra de hielo y fuego puede convertirse en el escenario de una historia para recordar. Descubre Islandia, tierra de leyendas…

La gente escondida

La leyenda islandesa más popular es la de la gente escondida. Es muy difícil, casi imposible diría yo, encontrar un verdadero Islandés que no defienda la existencia de criaturas mágicas tales como elfos,

duendes, monstruos y demás seres fantásticos que habitan en lagos, playas y montañas de la región. Probablemente sea una de las historias no paganas y más jóvenes de la isla, pero es la que más conviene respetar.

Cuenta la leyenda, que un día Dios bajó al paraíso para visitar a Adán y Eva y que ellos lo recibieron con respeto y alegría. Quisieron enseñarle su casa y todos los logros que habían conseguido en el edén y por supuesto a sus hijos. En esta visita, Dios, quiso poner a prueba la sinceridad de Eva y le pregunto si esos eran todos sus hijos. Eva, le dijo que sí, pero mintió por vergüenza, ya que escondió a los niños que no había tenido tiempo de bañar ya que no quería presentarlos sucios ante Dios. Este, sabiendo que era mentira le dijo a Eva  “Aquello que el hombre esconda de Dios, Dios así mismo lo esconderá del hombre”.

En ese momento los niños escondidos se volvieron invisibles para los humanos y apartados de sus padres se volvieron salvajes y comenzaron a habitar cuevas, montes y valles.

Sus descendientes, son considerados criaturas mágicas, generalmente de apariencia humana y invisibles a la vista, salvo en ocasiones especiales en las que se muestran frente a personas de carácter noble. Es por esto, que Islandia está repleta de leyendas sobre criaturas como enanos barbudos, hadas de alitas resplandecientes, trolls malvados o damas de largos cabellos que se transforman a voluntad y  habitan en montañas volcánicas, cerca de lagos o en  pueblos minúsculos dentro de bosques y cuevas.

Trolls de piedra

Otra de las leyendas más conocidas del país, está relacionada con las Rocas o trolls de Reynisdrangar, situadas cerca del monte Monte Reynisfjall, en la región de Vik. En la mitológica nórdica, los trolls eran monstruos gigantes y sanguinarios que se dedicaban a robar y comer humanos durante la noche, ya que por el día debían permanecer ocultos en cuevas para que el sol no les alcanzase.

Dice la leyenda, que los pilares de piedra de esa playa, son en realidad tres maléficos y gigantes trolls llamados Skessudrangar, Landdrangar y Langhamrar. Estos enormes y sanguinarios monstruos, salieron de su cueva como todas las noches en busca de algo que comer cuando descubrieron un barco extranjero aproximándose a la costa. Los tres, decidieron atacar el barco, comerse a los tripulantes y llevar la nave de tres mástiles hasta la orilla para quedarse con sus tesoros.

Sin embargo, la masacre se hizo larga y tardaron demasiado en llevar el pesado barco a la orilla y cuando quisieron darse cuenta ya estaba rayando el alba. Al darse cuenta, los trolls salieron corriendo hacia la orilla con la esperanza de llegar al bosque a tiempo pero cuando los primeros despuntes del sol les alcanzaron, tanto el barco como los trolls quedaron convertidos en piedra.

Aún hoy en día, los locales siguen afirmando que fue así como se formaron las Rocas Reynisdrangar y hoy en día se siguen refiriendo a cada una de las piedras por el nombre de cada troll, algunos incluso dicen que en las noches más oscuras los trolls tratan escapar y las rocas parecen vivas.

El escudo Islandés

El escudo de Islandia, al igual que sus parajes naturales, también guarda una leyenda. Según dicen, la isla está protegida por los cuatro seres mágicos del escudo. Parece ser que hace ya unos siglos, un rey danés envió un hechicero a Islandia para descubrir cómo conquistar la isla. Para cumplir su misión, el hechicero recurrió a la magia y se convirtió en una ballena para nadar hacia la isla sin ser detectado. Cuando se aproximó por la costa sureste, un gran gigante salió a su encuentro y adentrándose en el mar advirtió al hechicero que ni disfrazado conseguiría entrar. Teniendo al gigante como feroz rival el hechicero evitó el confortamiento y siguió su camino.escudo islandia

Cuando creyó haberlo despistado y se dispuso a tocar tierra, se vio sorprendido por un enorme dragón que surcaba el cielo y le gritaba que se marchase, que la isla estaba protegida. El hechicero, algo cansado y enfadado por tanto imprevisto, siguió su camino.

 Un par de días después, habiendo dado ya media vuelta a la isla y con pocas ganas de rendirse trato de volver a tocar tierra. En esta ocasión un enorme grifo, mitad águila mitad león, salió a su encuentro con cara de pocas migas. El hechicero salió nadando a toda prisa ante un adversario tan formidable y siguió su camino con cierta desesperación.

Temiendo ya que nunca lograría poner un pie en la isla, el hechicero se dirigió hacia el único lugar por donde no había intentado entrar. Sin embargo, halló la suerte tampoco le acompañó y se encontró un toro del tamaño de una montaña que le cortaba el paso. Agotado y sin esperanza volvió a Dinamarca donde relató sus intentos a su rey para que desistiera en conquistar Islandia.

Así fue, como los protectores del país tras cumplir con su misión fueron puestos en el escudo de esta increíble tierra.

Los 13 duendes del Yule

yule lads

Los Islandeses tienen una leyenda propia hasta para celebrar la Navidad. En vez de Papá Noel o los Reyes magos, los niños islandeses tienen a los 13 chicos del Yule. Antiguamente, estos duendecillos traviesos eran la explicación a sucesos comunes de cualquier hogar, equivalentes a la pérdida de objetos o al desemparejamiento de calcetines. Sin embargo, han acabado convirtiéndose en los chicos del Yule.

Durante los 13 días previos a Navidad, los niños son visitados por 13 diferentes duendecillos, en un orden determinado y cada uno con una habilidad y castigo diferente. Estos, son los encargados de darles regalos o castigarlos con travesuras y patatas podridas, dependiendo como se hayan portado durante el año. Además, el último día, a los niños mas malos los secuestran y se los dan de comer a su madre una troll llamada Gryla.

Las luces del Norte

Desde el principio de los tiempos, el ser humano se a visto fascinado por el firmamento y como no por el increíble espectáculo de luz de las Auroras Boreales. No es de extrañar, los Islandeses tengan leyendas para explicar esta maravilla de la naturaleza.

Cuentan, que durante la noche un veloz zorro ártico corre a través de las montañas nevadas más altas a gran velocidad. Las chispas que se desprenden de su cola al rozar la nieve se convierten en pequeños destellos que iluminan el cielo.

Otros, dicen que en lo más alto de una de las grandes montañas de Islandia, vive un gigante herrero. Con el fin de forjar las armas que utilizaran los guerreros en su lucha con los dioses al fin de los tiempos, el gigante trabaja sin descanso y cuando aviva su forja con su fuelle mágico el destello del candente metal ilumina los cielos.

El monstruo del lago Lagarfljot

Al igual que en el Lago Ness en el precioso lago Lagarfljot de Islandia también habita un enorme gusano marino. Cuenta la leyenda, que en el siglo XIV, una muchacha recibió un anillo de oro como regalo de su madre. Su madre, le dijo que debía encontrar un gusano mágico para colocarle el anillo y que este creciese a medida que creciera el gusano. Una vez encontró el gusano, fue alimentándolo para que el anillo y el gusano crecieran. Sin embargo, el anillo de oro no crecía y la niña enfadada arrojó el gusano junto con el anillo al lago. Alimentándose de peces, el gusano se hizo exageradamente grande y si la leyenda es cierta el anillo que protege con él.

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