marathon des sables

Antiguamente, cuando muchos de los rincones de esta tierra no eran conocidos, algunas personas se dedicaban a explorar. Marco Polo, Cristobal Colón, Magallanes… Todos ellos partieron en busca de nuevos lugares. Hoy en día hay más bien pocos sitios que descubrir, sin embargo sigue habiendo gente con ganas de partir y encontrar diferentes aventuras. En Azul Marino nos sentimos muy en sintonía con estas personas y es por eso que hemos querido apoyar a una de ellas. Anímate a conocer a Iru, un montañero vasco que va a dar mucho que hablar.

«Cuando viajas solo todo se magnifica. El hecho de hacer un viaje de estas características solo ya lo convierte en una aventura.» Así define Iñigo Iruretagoiena su futuro viaje al monte Denali. La aventura siempre ha estado presente en la vida de este montañero de Getxo, Bizkaia. Ya desde muy pequeño, cuando iba de camping con su familia, solía gustarle dormir fuera de la caravana, en tienda de campaña. Ahora de mayor la cosa ha ido a más. Para él una aventura no es ir un domingo al Gorbea o al Amboto, a él los montes de su país se le han quedado pequeños.

Ascensiones al Aconcagua, Kilimanjaro, Elbrus, Mount Kenia o Mont Blanc, y varias carreras como la Yukón Artic Ultra, el Maraton des Sables o la Everest Trail Race. Estas son algunas de las actividades que han ocupado la vida de Iñigo durante los diez últimos años. Sin embargo, no ha sido hasta hace un año que sus hazañas han empezado a tenerse en cuenta en diferentes periódicos y medios de comunicación. Seguramente esto sea debido al carácter de la que ha sido su mayor aventura hasta la fecha.

Iruretagoiena en NepalA primeros de 2015 Iñigo realizó una travesía por el Himalaya, recorriendo todo Nepal de este a oeste, desde el Kanchenjunga hasta la zona del Dolpo. Fueron unos 2.000 km y los hizo a pie. La gracia es que lo llevo a cabo en invierno, en solitario, sin pasar por agencias ni contratar guía alguno, y sin hacer uso de ningún tipo de GPS ni tecnología similar. Arroz, te y galletas, esa fue su dieta durante estos largos días. Además, Iñigo llevó consigo una cámara GoPro con la que documentó el viaje.

¿Y cuál será su próxima aventura? Nada más y nada menos que el monte más alto de América del Norte. Conocido como monte McKinley hasta que hace poco el presidente Obama le cambio el nombre, el Denali es una montaña de casi 6.200 metros de altura que, con 4.000 metros de desnivel, podría equipararse tranquilamente a un 8.000. Allí le aguardan temperaturas extremas, muchísimo frío. A diferencia de otras montañas a las que se accede con un pequeño trekking o porteadores, en el Denali es una avioneta la que se encarga de acercar a los montañeros. Este transporte dejará al getxotarra en un glaciar, y ya está, de ahí en adelante la ascensión será cosa de dos: de Iñigo y del Denali.

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